Otra cosa de “A otra cosa”

1402909933_384755_1402917119_album_normal“A veces callamos para decir de otro modo, para hacer de otra forma, para lograr lo que solo el silencio dice, para habitar un cierto tiempo, una determinada manera de tiempo. Es un reposo, no simplemente un descanso.”

Construir una vida sobre los cimientos del silencio, de lo comprendido, de lo supuesto. No decir significó siempre no sentir; hasta el refranero popular llega a dar valor a este argumento. ¿Puede ser verdaderamente soportable el no-movimiento de las cosas? ¿Puede seguir vivo el mundo cuando, en silencio, acallamos aún más la vida? ¿Puede construirse el grito a base de silencio?

“En ocasiones se comprende que el silencio está poblado de palabras no acalladas, sino diciéndose. Pero esto es un privilegio que no a todos alcanza. Se dicen, eso sí, en silencio, que no es simplemente una forma de enmudecer. Se agudiza la necesidad de abrirse a nuevas escuchas, las que no se reducen a lo evidente. Y más parece ser una verdadera travesía, la que solo se produce por ir a otra cosa. (…).”

Cuando el bloqueo convierte al ser en no-ser, la terrible levedad del ser pervierte la vida. Convierte el tiempo en yeso, el viento en hormigón y la vida en nada. No se trata de buscar una solución contra el bloqueo. Se trata de andar un paso más allá; allí donde la verdad se hace hábito, donde la realidad se pesa en toneladas.

“La cuestión no se reduce a diferenciarnos de los demás, a ser distintos, sino que el desafío nos convoca a no limitarnos a ser idénticos a nosotros mismos. Ir a otra cosa es cultivar la posibilidad de llegar a ser otros que quienes ya somos. Eso exige en cierta medida (NdelR; en grado absoluto, no en cierta medida) hacer algo diferente de lo que hacemos.”

“El peligro es por tanto que, puestos a ir a otra cosa, eso se quede, en efecto, en poca cosa. Ello no significa que no traiga sus alivios, ni produzca sus treguas. Y los necesitamos. (…) Otra cosa no es cualquier cosa. Ni es tan fácil que lo sea. En cuanto nos descuidamos, esa otra cosa es una cosa más, a lo sumo nueva, pero nada más. Pero su alteridad no es una simple alteración, es un verdadero trastorno, que a menudo produce más bienestar que perturbación. Y ello exige toda una acción, tal vez un retiro, una huida hacia adelante, para no quedar enredados en la multiplicidad de tareas que somos capaces de tener que hacer. Y si es necesario, las generamos. Ni siquiera es precioso que las inventemos. Estamos tan en otras cosas que nos cuesta ir a otra cosa.”

 

Interpretación al texto del Ministro Ángel Gabilondo; Texto original.

Anuncios